No es correcto aprovechar el legado y la creatividad de culturas oprimidas sin considerar las repercusiones. Esto es apropiación. Pero Höröya ha tomado un camino diferente. La banda paulista no imita el afrobeat ni el afrojazz. Los utiliza conscientemente. En el contexto de segregación racial y de clase que define la vida social brasileña, se convierte en una postura política. Su líder, André Piruka, sabe muy bien lo que significa ser afrobrasileño hoy en día.
Sus composiciones musicales, su uso de instrumentos y ritmos africanos, muestran un profundo respeto y comprensión de una tradición cultural que difiere de ciertos estereotipos que aún moldean la manera en que Brasil entiende su relación con África, a pesar de que África ha moldeado dramáticamente la cultura musical brasileña durante siglos. La música creada por la diáspora africana en Brasil, y también en todas partes, ha sido el resultado de una lucha colectiva llevada a cabo en las condiciones más inhumanas. Su supervivencia habla de la resiliencia de miles de mujeres y hombres en el momento de su exterminio. Cualquier uso, interpretación, reelaboración o reinterpretación de este patrimonio musical debe tenerlo en cuenta. Así es con Höröya, y muchas otras bandas en Brasil, que hacen uso del afrobeat partiendo de los barrios marginales de su propia realidad.
Es excepcional, y uno de sus mayores logros, que Höröya no recurra a esas formas estereotipadas y fosilizadas del afrobeat que eran comunes hace algunos años. Höröya toma la decisión consciente de regresar a África, de trabajar con los maestros y de traer África de vuelta a Brasil. Crea una mezcla que aborda la diáspora actual, la realidad del desplazamiento económico y social de los africanos contemporáneos en Brasil. Con el álbum GRI GRI BA, eso significa en malinke el gran hechizo, el gran hechicero… y así funciona la música que conspira para devolver a Brasil su propia herencia y revivir su propio pasado, los cimientos mismos de su cultura. Se trata de un truco dialéctico. Porque la propia rareza de la música en el auge cultural brasileño actual deja clara la alienación cultural de la sociedad brasileña. Ser africano en el Brasil de hoy todavía significa resistencia y resiliencia, y Höröya ha sido capaz de crear la banda sonora de esta realidad.
Höröyá significa en malinke Libertad, Autonomía, Dignidad.