The Museum as a Common Good

El proyecto de investigación El museo como bien común parte de un diagnóstico crítico del mundo del arte contemporáneo que se estructura como un sistema profundamente desigual y competitivo.

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José Mária Durán

El proyecto de investigación El museo como bien común parte de un diagnóstico crítico del mundo del arte contemporáneo que se estructura como un sistema profundamente desigual y competitivo. La realidad es que las personas que trabajan en el arte están sometidas a una economía del casting continuo, procesos de cierre social y acaparamiento de oportunidades que resultan en ventajas competitivas, lo que se refleja en los ingresos. Esta “tragedia de las artes”, análoga a la tragedia de los comunes teorizada por Garrett Hardin, no es un destino natural e inevitable sino el resultado de una escasez artificialmente creada y de una gestión jerárquica del acceso a los recursos.

Frente a esta situación, la obra de la artista Mierle Laderman Ukeles se erige como un argumento central e inspirador. En sus acciones de arte de mantenimiento (maintenance art), Ukeles muestra que el trabajo doméstico y de limpieza –históricamente invisibilizado y feminizado– es la base sobre la que se sostiene cualquier práctica artística o cultural. No hay libertad ni autonomía sin el trabajo de reproducción de las condiciones de producción. Su propuesta de convertir el museo en un hogar, donde todas las tareas necesarias son visibles y compartidas, anticipa el modelo de justicia contributiva que se defiende en el proyecto.

A partir de las investigaciones de Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía 2009, quien demostró que los recursos comunes pueden ser gestionados colectivamente de forma sostenible sin necesidad de privatización ni control estatal autoritario, se reconstruye el museo o centro de arte como un ecosistema de lo común. Ostrom muestra que la cooperación, la confianza mutua y la acción colectiva son posibles. Aplicado al mundo del arte, esto significa repensar museos y centros de arte como fondos de recursos comunes: infraestructuras cuyo mantenimiento y gestión deben ser responsabilidad compartida de todas las personas que contribuyen a ellas, ya sean artistas, profesionales o personal de mantenimiento, una vez superadas las divisiones laborales jerárquicas clasistas que imperan en la institución actual.

Finalmente, se propone la justicia contributiva como modelo normativo. La igualdad de oportunidades no se logra solo redistribuyendo bienes (oportunidades, recursos, reconocimiento), sino compartiendo el trabajo, incluido el trabajo rutinario y menos gratificante. Si todas las personas participan en las tareas necesarias para el mantenimiento de la institución, entonces todas tienen también la oportunidad de desarrollar habilidades complejas y de acceder a la gestión del espacio. Ejemplos como las prácticas deliberativas del grupo artístico PSJM, con sus asambleas vecinales y procesos de democracia directa, ilustran cómo es posible una estética horizontal. El museo así concebido deja de ser un mausoleo o el patio de juegos de las élites (filantrocapitalismo) para convertirse en un verdadero bien común, un hogar donde la libertad y la igualdad son inseparables.

 

The research project The museum as a common good has received a grant from the Subdirección General de Artes Visuales y Creación Contemporánea of the Ministry of Culture within the framework of the Grants for artistic production and research in the contemporary field 2025.