15 de noviembre de 2003 | Oderbergerstrasse 19, Prenzlauer Berg
Un año antes, el 13 de noviembre de 2002, el petrolero Prestige se partió en medio de un fuerte temporal frente a las costas de Galicia, derramando 63.000 toneladas de fueloil pesado en el Atlántico. Durante los meses siguientes, más de 1.900 kilómetros de costa fueron contaminados—desde Galicia hasta Francia—devastando la pesca, asfixiando la vida marina y cubriendo miles de playas con la marea negra.
La respuesta del gobierno español fue ampliamente condenada. El buque cisterna dañado fue remolcado mar adentro en lugar de permitir su entrada a puerto, una decisión que convirtió una crisis en una catástrofe. Mientras el petróleo continuó derramándose durante meses, el pueblo de Galicia se levantó.
Nunca Máis —"Nunca Más"— se convirtió en el grito del mayor movimiento cívico en la historia moderna de Galicia. En diciembre de 2002, más de 200.000 personas inundaron las calles de Santiago de Compostela bajo paraguas en medio de la lluvia, exigiendo responsabilidad y dignidad para la costa. Artistas, pescadores, estudiantes y ecologistas se unieron. El colectivo cultural Burla Negra transformó la protesta en actuación, la sátira en arma. No fue solo un movimiento ambiental, fue una negativa a ser silenciados, una recuperación del derecho a proteger lo que es nuestro.
El 15 de noviembre de 2003, un año después de que el Prestige partiera su casco, llevamos esa lucha a Berlín.
En un pequeño local de Oderbergerstrasse 19 en Prenzlauer Berg—un espacio que ya no existe, demolido como tantos otros de esa época—nos reunimos en solidaridad con Galicia. La noche se desarrolló en capas:
21:00 – Einlass
21:30 – Vortrag (charla)
22:30 – Performance
23:00 – Soliparty – Rachada
La actuación, escrita por José-María Durán Medrano, llevó el dolor y la rabia de la costa gallega al corazón de Berlín. Luego, al dar las 23:00, pasamos a la rachada—la palabra gallega para abrirse, para romper el silencio—con música de DJ Keyser Soze (Galicia) y DJ Garrincha (São Paulo), convirtiendo nuestra ira en ritmo, nuestro dolor en baile.
Esto no fue solo una fiesta. Fue un mensaje de Berlín a la costa: os vemos. Os escuchamos. Nunca Máis.
El local puede haber desaparecido, pero la noche permanece en este volante, en esta memoria, en este archivo.
NIE WIEDER.